Show: " Entre odios de humo y televisión." ---....--- Pensar que abrazaría con ansiedad destructora este encapotamiento, que aísla de absolutamente todo. Dándome al mismo tiempo soledad y encuentro, entregando un nuevo lugar, desde donde detenerme y contemplar. "Con detenimiento" El camino que posea la piedra más cercana, para seguir con los tropiezos. Que lo que para mi es importante son las historias que pueda almacenar, encontrando en las que son intensas, más cantidad de sensaciones. Pienso que hasta el dolor que sucede al desencuentro amoroso, es un arma contra la ansiedad creada por las falsas expectativas de esperar alcanzar el posible de (Wall´s disney), de calmar la falsa alarma. De que lo que tarda en quedar desmontada una cama, tropieza con la realidad, que crea el desconocer a la pareja, que cuentos de hadas acaba con una pareja, odiando a príncipes y princesas. Quien besa a la bella que vive con 7, o la que duerme una siesta(en la que la cabrona no se despierta). Quien soporta el beso del sapo, quien aguanta al capullo, que te busca con zapato de cristal. Quien es Letizía la reina Feliz, quien es Felipe y donde campa a sus anchas su príncipe. Donde se esconde el amor que nos venden, ese cabrón verdadero que es de siempre y para si-toda la vida El humo hace menos ruido y más daño, que cualquier sentimiento de auto-engaño. El humo no lo crea la capacidad de soportar al que te amarga, el humo no crea, el creer a quien domina la situación. El humo no piensa en nadie, no traiciona al que crea con arte, desencuentros con el no amarte. El se acomoda entre los reflejos, que crea el televisor. Humo es mi traición, humo es mi gran amor, humo que expulso de mi interior, con quien duermo en mi salón. Enemigo del televisor con quien convives entre el amor y el odio más cercano. Quien me encabrona con más facilidad que mis amantes, descarnando mis estímulos ante la pasibilidad de las señoritas de dentro del cajón de los cojones. Televisor parlante, bufón de la corte, síntesis del poder más valiente, pecado para el Anti- todo, dios para el cotizan-te, niñera de tarde del tutor ausente, Disciplina de politicuchos y gentes del deporte talante. El que enseña; "que ganar más, es lo importante". Que no importa cuanto dinero gastes, lo importante es pisar al contrincante. Entre el odio del humo que mata y el que me crea el televisor, siempre preferí estar contigo o con otra acompañante; nunca precise la soledad que estampa sobre mi estatua, Las imágenes que vomita al interior de mi salón, "El rey del salón". Sosegado enemigo de la verdad verdadera, premio al capital que marca el mensaje interesado del patrón politizado, Ese que ya no censura, que no influye en decisiones, aunque modifiquen el contexto de lo expuesto. Tele-modificador de consciencia, pastor del rebaño, copiloto de burla de adoctrinamiento, para grupos enfrentados, por colores como los idealizados por una u otra cadena. Donde no hay una cadena que lance tu mensaje, no hay quien vea, que no entras en su sistema. Yo combato con humo el traicionero mensaje, de que España va viento en popa. Prefiero la segura muerte, que acompaña cada cigarro, que el triste engaño que lanza el político de turno. Prefiero enamorarme cada media hora, de la chica que dirige el telediario. Prefiero olvidarte y olvidarme, atender mis pocas obligaciones, desearte buena suerte, desaparecer y joderte, a ser otro borrego que cree que amar es someterse. Querer solo por complacerte, obedecer como una constante, votar al representante de cualquier lista de pretendientes. Odio el humo y también al televisor, aunque odio más a quienes quieren querer como marco en su día algún acaudalado magnate de la telecinesón. Hoy no tengo presión, no detengo el error, no miro por encima del hombro al que me traiciono, no me acuerdo de planes censurados, por no poseer el mejor amor. Hoy sin la extensión del dolor, sin el perezoso rencor, sin la ira en mi interior, sigo caminando en busca de mi yo. Olvidando que bordemos el traje del desamor, que le tatuamos las iniciales de "Matar esto entre dos". Dejando claro que el humo se metió entre los dos. Pareja insaciable, que se interpone entre la televisión y un tele-espectador. Gracias y prefiero mi odio al salón. Dibujando con humo el triste destino, de quien creyó lo que le enseñaron y no era nada más que un cuento de otro mundo.

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