jueves, 16 de octubre de 2014

e. Al horror de ver como tus hijos ensangrentados con la sangre de sus hermanos, Ruedan por la grieta abierta, caen ciudades y lo hacen países enteros. Entonces entendieron que no eran más que un futuro escrito, que era su destino. Pagar por su insolente prepotencia, por no escuchar el grito, por reírse del destino, por burlarse del mensaje. Por mirar hacía otra parte cuando un Ángel, dijo de mirar adelante, De ver lo que comimos, de hacer lo que quisimos,de creer en mierdas de dioses que derramamos por el camino. De ganar y ser vencidos, de falsear la realidad por beneficio fingido, desoyendo al mendigo, desoyendo al sufrido. De proclamar que los buenos son los que acomodan vidas a diablos engrandecidos, a asesinos conocidos, a sistemas establecidos por gentes de corazón podrido. A siervos desatendidos por dioses inventados, a la sinceridad de religiones que buscan someter a base de perdones, de miedos eternos. Los acontecimientos se sucedieron poco a poco en un principio, pero cuando las burlas estaban en ese punto en el que el mensajero era la función del cachondeo diario, fue cuando quedo claro que sus desintereses por torcer el destino, debería de poner a cada uno en su sitio. Entonces la tierra tembló y las montañas, los valles, las calderas de la destrucción, tomaron el control de nuestra destrucción. Dieron voz al que grito, dieron poder a lo escrito y todo comenzó párrafo por párrafo, a acontecer. Algunos buscaron los escritos pero no había opción al error, el fin estaba claro. moriría todo dios. El Ángel mensajero, por el odio que creo, condeno al baño de sangre a quien se burlo, a quien no escucho, a quien se creyó más y mejor. Entonces este emisor de palabras, se transformo en jinete de la muerte. En juez y parte. En la corona de flores que reposaría en el nicho de otra destrucción.
— estoy leyendo el destino escrito en papel del culo. En el quinto pino.


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