jueves, 16 de octubre de 2014

e New-York, por un amigo y una indica que tenia desde hacia años. Pronto el humo que expulsaban mis pulmones, espesaban el ambiente de la habitación. trasformándola en remanso de paz, donde mi cuerpo disfrutaba apoyado en una lapida junto a la orilla de un riachuelo, de los sonidos de la naturaleza. Cuando de pronto entre calada y calada, dios se paro frente a mi que venia a visitar la tumba... según me contó era la de un hijo que mando a crucificar, para conocer el dolor. Como vi un poco de preocupación en su mirada, le tendí la mano y le invite a dar unas caladas de la bendita flor. Pronto estábamos los dos recostados sobre la lapida de mármol divagando, sobre la meta-física de la razón. Cuando recordé que no podía perder el tiempo en explicar a dios, que se le paso escribir de que planta si y de cual no, podíamos abusar. Entonces fui al grano y le pregunte: ¿por que creas-tes las plantas prohibidas? - Extrañado dijo: Nada tenéis prohibido, tráeme otro ramito para la noche.- Pues ala ponte unos focos y cultiva la tu mismo que como me vean los del juzgado me la clavan por no ser diputado. Era un artista y para esa noche tenia montado el mejor cuarto de cultivo que jamas se vera, Dios desde aquel día empezó a ver las estrellas de otra forma, empezó a soñar y abandono la vieja idea de acabar con la humanidad.
— se siente terrible 


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